6 de diciembre de 2011

"La Contru"

Era verano y estábamos aburridos después de haber jugado nuestra pichanga cien de vacaciones.

-"Vámonos a hacer las pruebas", dijo el Óscar con cara de comando.
- "Nooo, es que me canso mucho", dijo Alonso con la polera levantada y mostrando los rollos.
- "Naaa, guatón pajero", le enrostró el Tata.

Caían los patos asados y a un costado de la casa del Mandinga, estaba la "contru", o edificación de la nueva casa del barrio y que pertenecía a un profe de la Santa María. Como estaba en una quebrada, la construcción tenía alrededor de tres pisos, llenos de laberintos y pruebas perfecta para nosotros.

Una de las "atracciones" era un montículo de arena a un costado de la casa, y que estaba a unos 5 metros del nivel de la calle. Un manjar para nuestros ávido espíritu aventurero.

- "Ya, la primera prueba va a ser subir desde Eloy Caviedes, pasar por los matorrales y después tirarse a la arena", dijo el comandante Patch*.
- "Que el primero sea el Tata", dijimos todos.

Cual condenado a morir, el Goonie* tuvo que aperrar y levantar su humanidad para iniciar el tramo, adornado de nuestras risitas burlonas ... Tras el primer montículo, un poco de tierra suelta le jugó una mala pasada a nuestro héroe, que cayo de poto cerro abajo.- "Ay, ay, me enterré un coco", gemía mientras los frutos de un matorral se le clavaban en la ropa.

Una vez abajo, venía lo más complicado ... escalar el muro de ladrillos para ingresar a la "Contru" y poder dar el gran salto al arenal ... pero eso será parte de otro episodio.

GLOSARIO FARSÓMANO:

*Patch: Personaje de la película "Santa Claus" (1985) protagonizado por Dudley Moore y que tenía un parecido a nuestro amigo Óscar.

*Goonie: Nombre con el que molestábamos a Alonso por su parecido a "Chunk" de la película Los Goonies.

CONTINUARÁ ... 



16 de agosto de 2011

A falta de fútbol, buenas son las guerras de agua


Hacía calor. Creo que estábamos cerca de iniciar febrero y en la calle no pasaban muchas cosas. De pronto, y como por acto de magia una cañería situda en frente de mi casa comenzó a filtrar agua por entre el pavimento. Nada muy inusual si pensamos que las añosas cañerías probablemente estarían hechas polvo.

- "Tai cagando muy duro que tapai' las cañerías, poh", me dice el Tata mientras se come un helado comprado donde la Any y entregado por Andresito con cara de "se me perdió en el camino".

- "Ja ja ja ... na' que ver oh, de seguro fue un surullo del Mandinga", le contesto.

De pronto, una estridente música pachanguera interrumpe nuestra charla. Es el famoso "vamos a la playa", proveniente de una camioneta de Esval que se estacionó junto a la naciente fontana.

Acto seguido, dos trabajadores inician las faenas de reparación a chuzo y pala.

-"Chuuuu, nos cagaron la cancha, y justo que teníamos la revancha con los Cachirulos", dice el Checoso.
- "Si poh, más encima el cemento se va a demorar caleta en secar ... que lata", contesta el Tata.

Tras algunas horas de faena, los obrero logran dar con la fuga de agua y finalmente repaviementan el paño que corresponde al arco sur de nuestra calle-cancha. Sí, el mismo donde "Robert Rojas" recibió el bengalazo unos meses antes.

La camioneta se marcha dejando tras de sí un cerro de piedras y rocas junto al parche, para evitar ser pisado. El Checoso no aguanta la tentación y dibuja su manido corazón con una "CH" en su interior.

- "No dibujís huevadas poh", le dice el Tata medio enojado (*)
- "Es mi símbolo", le replica el Pecas.
- "Harto amaricona'o tu símbolo" le dice el Ceja de lejos.

La temperatura seguía subiendo y el calor se hacía poco soportable, mientras el Doctor llega a escena luego de una complicada operación. Todos sudábamos como contratados, sobre todo Slimer. De pronto, alguien sugiere hacer una guerra de agua, pero esta vez contaríamos con un nuevo elemento para nuestra batalla: trincheras.

Acto seguido, y en menos de que canta un gallo, las rocas y piedras protectoras del cemento fresco se habían transformado en una fortaleza que incluso, hacía difícil el tránsito vehicular, pero que paliaban en muy buena forma, la falta de una cancha de fútbol.

El resultado de esa tarde de "aburrimiento" fue una tremenda aventura armando piedras cual mecano para evitar ser alcanzado por el agua o los cocos que al final terminámos lanzándonos a distancia entre todos. Al final de la jornada, una bandera izada y una cámara fotográfica que registraría el momento cerraban un día más en la calle Julio Verne del Cerro Barón.Escarbaremos en los archivos a ver si dicha foto aparece. Esperemos que sí. 

Alexis 

Glosario Farsómano:

Helados: Cubos, como le llaman en Santiago; o helados artesanales en bolsas alargadas.
ESVAL: Empresa Sanitaria de Valparaíso.
Robert Rojas: Parodia que hicimos en la calle con un Volcán de artificio, del bengalazo en el Maracaná (hay fotos).
Doctor Slimer: Amigo de la calle caracterizado por su sudoración excesiva.
Cachirulos: Grupo enemigo de la calle de arriba (Castro) con los que arreglábamos nuestras disputas a través del fútbol.

* Años más tarde, el Tata y yo seríamos los encargados de borrar todos los "CH" que el Checoso dibujaba por todos lados, haciéndonos los locos y haciéndolo pasar por un "Misterio Sin Resolver" (serie de moda en ese entonces).

19 de mayo de 2011

"Ese gordito de allá tiene plata" (A.K.A. "No te olvides de la cita" - Parte 2)



El gordo Alonso ya iba algo cansado, pero la sola idea de hacer unos "oyuken" (Hadokken) con Ryu lo mantenía caminando sin parar pero sudando la gota gorda.

- "Lo bacán de la máquina del pasaje Quillota es que tiene los 6 botones", decía entusiasmado.
- "Siii, ojalá que el Chino se raje con algunos créditos", contestó el Checoso.

Ya quedaba poco y Alonso comenzaba a meterse las manos a los bolsillos, donde numerosas monedas serían la llave conque podría disfrutar de algunas horas de entretención. Óscar, por su parte, sólo pensaba en llegar a los Galáxica del Rodoviaro para poder jugar Captain Commando en la máquina de 4 players.

- "Hazla corta poh guatón, pa que podamos jugar de a cuatro", reclamó Óscar.
- "Naaa, no lesees poh, si igual pueden jugar al de los Simpsons", se defendía el Goonie.
- "Pfff ... pa los Simpsons nos basta con el Homero del barrio, ja ja ja", contestó el Tata.

En tanto, ya estábamos dentro del local y el "Chino" nos saludó con un movimiento de cejas. En menos de un segundo, ya estábamos en la caja gastando los primeros morlacos de la mañana.

El gordo comenzaba a lanzar sus primeros poderes y a lucirse entre los presentes. "Hadoookken" se escuchaba de fondo mientras los asistentes comenzaban a aglomerarse para observar las proezas luchísticas de "Chunk".

Entre los curiosos, un sujeto de dudoso aspecto y mascando chicle con la boca abierta comenzó a acorralar al Checoso y al Tata, mostrándole un cortacartón pegado con huincha aislante. "Ya loco, suelten la plata", dijo amenazante y con un potente olor a tufo.

- "Si nosotros tamos mirando no más", dijo el Checoso haciéndose el loco.
- "Tamo's patos", ayudó el Tata, poniendo cara de pobre.
- "Ese gordito de allá tiene plata, tiene pinta de cuico", dijeron a coro para eludir al flaite cartonero.

Y mientras el Goonie derrotaba a un empaquetador de supermercado, comenzó a sentir algo que se clavaba en sus rollos, mientras se percataba que una vez más, estaba siendo asaltado.
- "Ya loco, suelta las mone'as", le esputó el flaite.
- "No tengo nada, pero te puedo dar el jockey", le contesto con la pera tiritando.
- "Ya, pasa pa'cá", le replicó al lanza que molesto por lo paupérrimo de sus asaltados, le dio un empujón al Goonie y lo dejó mirando al Space Invaders.

A esa altura, ya nos habíamos gastado toda la plata y habíamos apretado cachete. Olvidado el resto del panorama dominical, subimos corriendo el cerro dejando al Goonie atrás, olvidado a su suerte.

Al rato, y envuelto en sudor, logró darnos alcance. 

- "Son maricooones", dijo con tono mamón.

Así terminaba otra "cita". Accidentada, pero cita al fin y al cabo. Pese a tales incidentes, la dinámica se extendió por varios años más, sin registrarse, por suerte nuestra y del Goonie, ningún asalto ni arremetida flaite.


24 de abril de 2011

¡¡¡EL JUDA', EL JUDA' EL JUDA'!!!

 
- "Sujétale la cabeza, poh", le dice el Óscar a Checoso, mientras mueven el Judas al poste cercano al "hoyo".

-"Listo", replica el Pecas.

-"¿Y el Lale y el Jaime?", vuelve a preguntar Óscar.

- "Fueron a grabar el discurso en cassette para más tarde", contesta el Checoso.

Eran las 19:00 hrs. del viernes santo de 1996. Pero distintamente a como ocurre en otras ciudades del país, pronto tendría lugar en el cerro Barón de Valparaíso, una de las extrañas, pero aún supervivientes tradiciones porteñas: la quema del Judas.

Un muñeco construido a pulso con maderas, alambres, rellenos de papel de diario; y adornado por ropas viejas y una cabeza de género generalmente donada por mi prima Ximena; simbolizaba al apóstol traidor y su posterior ahorcamiento, representado por su incineración ante la comunidad invitada al evento.

Las semanas previas al suceso eran muy agitadas, turnando el domicilio del muñeco entre nuestras casas, llenándolas de aserrín, polvo y de una inquietante e inanimada presencia generalmente recostada en nuestros livings.

Durante el día, el guarda de turno se encargaba de sacarlo a la calle y apostarlo en alguno de los postes de luz más transitados del barrio. Cada miembro de la pandilla con su tarrito en mano, se encargaba de recolectar las monedas que simbolizarían el día de la quema, a las 30 de plata que el apóstol recaudó tras delatar a Jesús.

- "Ehh ehh ehh, una moneíta pal Juda", rezaba mi primo Andrés, en una de las tantas colaboraciones que brindó para esta tradición.

- "¿Cuánto llevai?", le pregunta el Tata.

-"Eh eh, 100 pesos", contesta "Andresito".

-"Ya, pero se los echai al Judas después", replica Reyes.

No éramos los únicos del cerro Barón que manteníamos esta tradición. La calle O'Brien era famosa también por sus espectaculares performances en torno al muñeco de madera y trapo. 1996 sería el úlrimo año en que de nuestras manos se construyese un Judas en la calle Julio Verne.

En aquella ocasión, la preparación de un discuso que Jaime y yo grabamos; más la logística de Óscar y Checoso, nos permitieron gozar y regalar uno de los mejores espectáculos de aquellos años.

Cargado de monedas (sí, le echábamos un 80% de lo que recolectábamos), el ente era izado en un alambre que cruzaba la calle desde la ventana del segundo piso de los Reyes hasta la del "Guatón Morsa". Allí, voluntarios del minuto le daban vueltas completas hasta que el fuego y la gravedad hacían su trabajo.

21:00 hrs. La calle Julio Verne está llena de vecinos, curiosos y niños apostados para lanzarse a las llamas para recoger las primeras monedas que el ejecutado dejara caer durante su immolación.

21:05 hrs. Óscar asoma una radio Phillips roja en donde comienza a sonar el discurso de despedida de Judas. Se oyen risas y asoman algunas caras de colgados que no entienden los chistes mencionados.

21:08 hrs. Jaime y Checoso rocían con parafina al finado y comienzan el proceso de encendido. Judas es izado.

21:12 hrs. Tras un lento inicio, el fuego, el viento y los giros comienzan a propagar el fuego por el muñeco. Se oyen caer las primeras monedas y a los primeros niños zambullirse bajo la humareda.

21:18 hrs. El primer giro de 360° y la audiencia exclamando "wooooowww".

21:20 hrs. Tras caer varios trozos del esqueleto de madera, cae el resto del cuerpo, quedando sólo los hombros atados al alambre cruzacalle.

21:25 hrs. Tras apagarse, los niños revisan los escombros para hallar cualquier moneda superior a $1 que les permita abultar el tesoro de la noche. 

21:30 hrs. Aparecen las escobas y los jarros con agua. Es el fin de la fiesta y de una semana llena de amistad, ingenio y tradición.

Escucha el discurso original de 1996 aquí:


13 de abril de 2011

Un vistazo a la historia: El primer Farso


Generalmente, las grandes ideas nacen por accidente o son producto de un momento de ocio que finalmente se transforma en algo productivo y de alcance inimaginable.

Quizás la idea de montar un diario, o mejor dicho, pasquín de barrio no creo que sea muy original. Sin embargo, que éste sea hecho por dos niños de 10 años y que además sea leído por gran parte de los vecinos, es otra historia.

Un 31 de octubre de 1989, Checoso (Rodrigo Riquelme) y yo, nos sentamos en el living de mi casa y tras haber jugado una pichanga (partido de fútbol callejero), se nos ocurrió la idea de hacer un diario con un recuento de cada encuentro deportivo de la calle (los que eran muuuuchos).


Comenzamos definiendo un nombre: "El Farzante" nos pareció adecuado, quizás inspirado en el pollo del mismo nombre de las historietas de Condorito. Al pintar las letras, Checoso cometió un error al poner "S" en lugar de "Z". Había nacido "El Farso".

Sin duda, las primeras ediciones fueron muy humildes, con noticias y espacios casi de relleno, en donde se incluía opiniones de políticos de moda (estábamos pasando de la dictadura a la democracia); personajes de televisión igualmente conocidos, entre otros.

Posteriormente, los temas respondían exclusivamente a hechos ocurridos en la calle Julio Verne del Cerro Barón o sus cercanías. Mi deber en ese entonces,era plasmarlas en el papel de una manera lúdica y entretenida.

Hoy les presento en exclusiva la primera edición de "El Farso", fechada el 31 de octubre de 1989 (22 años atrás) y en donde se puede observar la precariedad de estas primeras incursiones en lo que posteriomente sería mi profesión, el periodismo.

Disfrútenla y entiéndanla tal y cual fue concebida: en un contexto infantil e inocente a los hechos políticos que cambiaban el Chile de aquel entonces. 

Hasta la próxima.

Alexis

 

Claves para entender su lectura:

Debido a la fiebre mundialera (se jugaban las clasificatorias de Italia 90), cada uno de los chicos de la calle tenía su alter ego en la selección chilena. El detalle de los nombres era:

  • Raúl Ormeño: Oscar Reyes
  • Hugo González: Paola Reyes
  • Patricio Reyes: Fernando Reyes
  • Alejandro Hisis: Alexis Zamorano
  • Jaime "Pillo" Vera: Rodrigo Riquelme
  • Fernando Astengo: Paola Zamorano
  1. Entiéndase por "San Carlos de Apoquindo" la cancha utilizada entre calle Chaigneaux y la curva de Julio Verne a la altura de la casa de los Reyes (631).
  2. Entiéndase por "Maracaná" la cancha apostada en calle Castro entre calle Páez y el pasaje "Colga".
  3. "Quedar Snolke": Quedar atónito, completamente asombrado.