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9 de mayo de 2012

"¿¿Porqué tiran piedras en mi casa??¡¡¿¿Cuál es el motivo??!!"

Peñascazo
La primavera ya comenzaba a soplar aires estivales en Barón. El aburrimiento de los Morton ya se hacía patente y jugar al volantín no era la especialidad de la casa (con excepción de Beto, el chacal de la cambucha).

Las clásicas pichangas contra los "Cachirulos" ya no revestían mucha novedad luego de la partida de Marcos "Jale" Reyes a nuestra filas y la entonces, casi segura contratación de "Osquítar" Estay en la banca dirigida por Beto, alias "el quinteto pa weno".
  • "Oye, ¿y si recolectamos algunas "sorpresitas" y se las tiramos al Choche?, dijo el Tata.
  • "Naaaa, viejo amarga'o capaz que nos tire una olla con ácido", respondió el Checoso.
  • "Saquemos membrillos mejor", sugirió Óscar.
"Yaaaa", corearon todos juntos. Luego de escoger los mejores camotes de la calle, empezamos a tratar de coger los mejores frutos de la mata de los dominios infranqueables de Caperusito. A medida que la puntería y los ánimos comenzaban a flaquear, las ganas de hacer una maldad pudieron más.
 
Tras un certero lanzamiento hecho por Flaco Morton, que dio de lleno en la puerta blindada del técnico electrónico, seguido de otro propiciado por Óscar, bastaron para desatar la estampida de huida hacia la total oscuridad. Ni el "hoyo" fue capaz de salvarnos de lo que se venía.
 
Premonida de sus mejores cachirulos y ondulines, la Señora Caperusito raudamente abrió la puerta y en sólo unos segundos ya estaba tras nuestra huella, dispuesta a descargar su ira.
  • "¿¿Porqué tiran piedras en mi casa?? ¿¿Cuál es el motivo??", esputaba entre lágrimas de rabia e impotencia, centrando sus dardos contra Checoso.
  • "¡¡¿Es que acaso le tienen odio a la Vanessa?!!", continuaba frente a la atónita mirada de los Morton.

En un intento por aplacar las furias, Paola, hermana de Tata y Óscar, salió en una infructuosa defensa que sólo fue la semilla para que Caperusito tomara revancha años después, de manera brutal y desmedida. 
 
A continuación, cómo "El Farso" del 23 de enero de 1991 consignó este inusual acontecimiento:


Glosario Farsómano:
Becker: Hija de Caperusito
Bassay: Flaco Morton
Vera: Checoso 
González: Hermana de Óscar y Tata






26 de marzo de 2008

NUESTRO PRIMER CARRETÓN

por Rodrigo Morales Soto

Quedamos asombrados aquella tarde de verano. El sonido del metal en el pavimento nos despabiló por completo de nuestro letargo futbolero. Era el “Petete”, uno de los “rudos” de la vuelta, quién haciendo caso omiso del normal ir y venir de aquellos días, donde lo que más hacíamos era jugar a la pelota, lucía un flamante carretón, con un diseño fuera de lo común, simple y funcional: Era triangular (un deportivo de tres ruedas).

En el costado derecho tenía una palanca que cumplía la función de manubrio, y su diseño repartía equitativa y satisfactoriamente el peso del “menudo” tripulante. Sólo se jactaba ante nosotros con tamaña máquina y se deslizaba burlonamente una y otra vez por la ladera de la calle Julio Verne.


No les puedo negar que al mirarnos con el Ale nos vino un tipo de envidia de niño (que a la larga es envidia igual), lo que produjo que nos pusiéramos manos a la obra y cranear cómo sería nuestro primer carretón.


Fueron semanas de intentos y diseños frustrados, que en ese entonces, parecían verdaderos planos de ingeniería. Era para muchos de nosotros el primer acercamiento con lo que se podría denominar un vehículo.


La verdad es que los intentos para lograr el objetivo terminaron casi agotando los medios de los que disponíamos en ese entonces: Pasaron a mejor vida cajas de lavadoras (con sus respectivos plumavit), ruedas de bicicletas (creo que eran de mi prima Paola), y un triciclo completo que era del Fernando. El resultado siempre era el mismo: el Ale, (que en esa fecha era algo así como el piloto de prueba) se subía al seudo carretón y duraba no más de un segundo arriba ya que se desarmaba por completo.


Estábamos agotados y no encontrábamos la piedra angular que sirviera de sustento para tan importante obra. Como es una constante en la historia de la humanidad, todo descubrimiento ocurre por casualidad y en este caso no sería diferente …


En uno de esos paseos por el gallinero 10, (propiedad de Mandinga, el abuelo del Ale) lo vimos colgado, intacto y casi pidiendo volver a correr por las calles. Era un carretón, como los de antes, incluso mejor que el del “Petete”. Subutilizado, adornaba o más bien tapaba un hoyo en la pared de uno de los gallineros, impidiendo la libertad de la “broile”. Nuestra siguiente misión, era rescatarlo de tan reprobable condición.


Era la solución a nuestro problema. Al fin el objetivo sería cumplido. El único escollo sería cómo lograr apoderarnos de aquel tesoro tan valioso para nuestros propósitos.


Como de costumbre, el Checoso estaba involucrado en el que consideramos el mejor de todos los planes. Se acercó donde Mandinga y “osó” pedirle el carretón. Inquietos, esperábamos ansiosos el desenlace de aquel épico encuentro …


Continuará ...